Santa Teresa y la Sagrada Escritura – Libro de la Vida («Yo te daré
libro vivo»)
La experiencia teresiana es el cumplimiento del versículo 2,9 del Cantar
de los Cantares: «Ved a mi Amado que mira por las ventanas, atisba por
las celosías».
Nosotros miramos y vemos desórdenes y suciedades, pero Él ve la
naturaleza humana bellísima. Nosotros vemos solo el exterior, la ventana
sucia y rota, Él ve el interior y la inmensa riqueza que su Padre ha
puesto en la vida del hombre. «¿Qué es el hombre para que te acuerdes de
él, y lo visitas?» (Sal 8).
Es su obra maestra, la alegría de su corazón, sus hermanos. Nosotros
vemos la celosía de nuestra carne y nos vemos como animales, sin alma;
pero Él atisba y haciéndose carne muestra al hombre su verdadero ser:
imagen del viviente, otro Dios.
Dios ha pasado a Teresa al interior de sí misma y ella ha contemplado la
riqueza que antes no veía por su ruindad, riqueza que hay en todo
hombre, y lo comunique al mundo. Y Teresa da testimonio de esta verdad.
Sólo en la fe de la Iglesia se descorre ese velo, pues el contenido de
su fe es su Amado: su esposo y su Dios, «y la Palabra se ha hecho
carne».
En el cielo, una vez restauradas las ventanas nuevas de sus potencias y
descorrida la celosía con la glorificación de su carne y ya sin velo,
veremos entonces la verdad humana en todo su esplendor: su grandeza, su
riqueza y su hermosura.






Valoraciones
No hay valoraciones aún.