Reflexiones sobre la oración, por Santiago Bohigues

En esta sociedad que se caracteriza por la rapidez y la eficacia necesitamos de la soledad y del silencio para vivir el encuentro cara a cara con el Señor.

El silencio es posibilidad de encuentro, es darle valor y riqueza a la palabra para que conduzca a la persona y la lleve a la justa meta del encuentro gozoso con el Dios amor. El silencio es la posibilidad de la mirada y de la escucha del hombre.

Hay un silencio que precede a la palabra, que interrumpe la palabra y que prolonga la palabra. El silencio se busca en la vida o se encuentra con la muerte. En el silencio fluyen las actitudes fundamentales de la persona, las actitudes vitales que constituyen su corazón.

Hay que descalzar los pies como Moisés ante la zarza incandescente de Dios. No tener ni metas ni rutas prefijadas, “atadas”, para vivir abiertos a lo imprevisible del Espíritu; estar atentos al “hacer” de Dios para abandonarnos a Él. María nos enseña a vivir en la actitud de la escucha.

La persona es esencialmente comunión, entrar en auténtica relación con los otros, comunicación de experiencias vividas con verdad. Sólo se es persona cuando uno se percata en lo profundo de su ser de su soledad e indigencia, de la necesidad del amor auténtico: “la oración es como la sangre: sale del corazón y llega a los miembros del cuerpo vivificando todo el organismo” (Santiago Alberione) [1]. Ante la aridez de la vida el hombre necesita la búsqueda de Dios.

Abraham confió en el Señor: “Sal de tu tierra a otra que yo te mostraré”; creyó que sería padre de una numerosa descendencia cuando ni él ni su esposa estaban ya en condiciones de engendrar: < a quien me ama, me manifestaré >. El Señor quiere hacer cosas grandes con nosotros si le dejamos actuar.

< Contemplar es ante todo admirarle >: el hombre necesita admirar, necesita silencio, necesita amar.

Acerca de Santiago Jesús Bohigues

Santiago Jesús Bohigues es Director del Secretariado de la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española.

Ha sido Doctor en Teología Espiritual por la Facultad del Norte de España, en Burgos. Igualmente, a lo largo de este tiempo ha sido vicario parroquial en las localidades de Muro de Alcoy, Cetla de Núñez, Alcocer, Benámer y Alginet así como párroco de Turís y Casinos.

Ha publicado 2 libros dentro de la Colección Mística y Místicos  en la Editorial Monte Carmelo: El corazón humano de Cristo e Itinerario de maduración de la vida cristiana.

[1] Citado en BOFILL, E. M., Qué es… LA ORACIÓN, E. Paulinas, Madrid 1999 (3ª ed.), 5.

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